viernes, 29 de octubre de 2010

Buen día!

Es la noche todavía, pero el despertar me parece un momento tan importante del día que me le estoy anticipando un par de horas. Mmmm huelo a mañana fresca y rica, con leve perfume a tostada en el aire. A, un poema de desayuno aunque tal vez sea un como desayunar un plato de ravioles, je. Bon appétit!


El guardián del hielo- José Watanabe


Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.

Oh cuidar lo fugaz bajo el sol...

El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil.
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.

No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
yo soy el guardián del hielo.

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