Mis diarios solo tenían candado y llave en la niñez. Cuando nada de lo que escribía era tan íntimo. Aunque seguro que si contaba que me gustaba el chico del banco de al lado era súper íntimo para mí. Ya cuando empecé a escribir verdaderos secretos mis diarios se podían abrir de par en par como si nada. Entonces escribía todo en palabras claves para que cuando los leyera pudiese recordar pero a su vez para que nadie entendiera nada. Creo que igual se entendía bastante. Mi último diario lo escribí en New York, ese fue un diario de viaje, lleno de mini letras y dibujos.
Por épocas tengo un diario específico pero muchas veces escribo en cualquier lado, hoy no tengo diario ni un cuaderno para estrenar mmm pero tengo un blog.
Me voy ahora, huele a brusqueta y a salsa y a pasta deliciosa. A sentarse a la mesa! Nada de apoyar los codos, las servilleta en la falda o en la silla si me levanto, el tenedor en el borde del plato, y la boca sonriente, a cenar!
lucíaaaaa, yo soy tu seguidor número 1!
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